IÑIGO MURIAS

DIETISTA – NUTRICIONISTA

Nº colegiado EUS00390

IÑIGO MURIAS 

Dietista – Nutricionista

colegiado EUS00390

Sobre mí

Mi viaje como amante de la nutrición empieza como casi siempre; un chico joven que no sabe muy bien a qué va a dedicarse el resto de su vida y que siente la presión inminente de la adultez, de repente encuentra su pasión de la forma más inesperada.

Pero en mi caso hay una diferencia notable y es que esta pasión llegó bastante más tarde de lo que hoy en día podríamos considerar como “normal”. Lo típico es hacer bachillerato, elegir una carrera y a los 22-23 años estar ya buscando una empresa en la que poner en práctica tu flamante nueva titulación. Yo empecé con mis estudios superiores (FP y Grado Universitario después) con…¡23 años!.

Imagínate el percal, con 23 años y un trabajo relativamente estable como carnicero en el negocio familiar… ¡y el chaval de repente se nos quiere hacer nutricionista, con la que está cayendo!. Así que sí, en mi caso el refrán de “nunca es tarde si la dicha es buena” se cumple a la perfección.

Además, mi bagaje académico dejaba mucho que desear, ya que repetí dos veces durante la E.S.O. y mi actitud hacia el estudio reglado era pésima. Me encantaba leer, aprender cosas por mi cuenta, el cine, la música… pero la escuela y las asignaturas que se impartían en ella (o quizás la forma en la que se impartían) me generaban un gran rechazo y no me aplicaba lo suficiente como para ir aprobando. 

Así transcurrieron unos cuantos años (18 a 23) durante los que estuve trabajando a la vez que barajaba tentativas hacia diferentes “opciones de futuro”; ser ertzaina, ser bombero, mudarme al extranjero a buscar otro trabajo… pero ninguna de estas opciones me convencía. Durante ese tiempo, desarrollé una pasión por los hierros y el deporte de fuerza que a día de hoy sigue tan viva como hace ya más de 10 años. Pero el deporte por si sólo no me ayudaba a conseguir los objetivos que buscaba, así que empecé a devorar todo el contenido sobre nutrición y alimentación que podía conseguir en foros de internet y bibliotecas municipales, enamorándome en cuestión de meses de esta disciplina de la que tan poco había oído hablar.

Así pues, llegó un momento donde tenía que tomar una decisión; sigo dando vueltas como un pollo sin cabeza buscando un trabajo sin apenas formación o dedico los próximos años a formarme como es debido y así poder, en un futuro, trabajar de lo que realmente me gusta por el resto de mi vida. En mi mente la decisión era clara y cristalina como el agua de una playa del caribe. 

Empecé con el F.P. de técnico superior en Dietética que impartían en el instituto de formación profesional de la Cruz Roja en Bilbao y con la nota media que conseguí ahí, pude meterme directamente a la universidad sin ni siquiera tener que hacer selectividad. Así pues, con 24 años empezaba a estudiar la carrera de Grado en nutrición humana y dietética en la UPV de Vitoria, rodeado de chavales/as de 18 a 20 años.

Puedo decir sin temor a equivocarme que, pese a los viajes de ida y vuelta en bus (casi 3 horas todos los días), tener que trabajar a la vez para poder costeármelo, las interminables horas de estudio, tener que ponerme al día en asignaturas en las que mi nivel era pésimo (como química o estadística) y un largo etc, fueron 4 de los mejores años de mi vida, ya que por fin había encontrado algo que realmente me gustaba y se me daba bien.

Y desde que acabé la carrera no he dejado de formarme cada día, actualizando mis conocimientos para estar al día en una ciencia joven pero con mucho que aportar a la sociedad, para poder ofrecer el mejor tratamiento posible a los pacientes que ponen en mis manos su confianza y, aún más importante, su salud.

Si has llegado hasta aquí, te agradezco el tiempo que has dedicado a compartir mi experiencia y espero que conocerme más en profundidad te haya aportado ese “algo” que te motive a trabajar conmigo.

Servicios

Sobre mí

Mi viaje como amante de la nutrición empieza como casi siempre; un chico joven que no sabe muy bien a qué va a dedicarse el resto de su vida y que siente la presión inminente de la adultez, de repente encuentra su pasión de la forma más inesperada.

Pero en mi caso hay una diferencia notable y es que esta pasión llegó bastante más tarde de lo que hoy en día podríamos considerar como “normal”. Lo típico es hacer bachillerato, elegir una carrera y a los 22-23 años estar ya buscando una empresa en la que poner en práctica tu flamante nueva titulación. Yo empecé con mis estudios superiores (FP y Grado Universitario después) con…¡23 años!.

Imagínate el percal, con 23 años y un trabajo relativamente estable como carnicero en el negocio familiar… ¡y el chaval de repente se nos quiere hacer nutricionista, con la que está cayendo!. Así que sí, en mi caso el refrán de “nunca es tarde si la dicha es buena” se cumple a la perfección.

Además, mi bagaje académico dejaba mucho que desear, ya que repetí dos veces durante la E.S.O. y mi actitud hacia el estudio reglado era pésima. Me encantaba leer, aprender cosas por mi cuenta, el cine, la música… pero la escuela y las asignaturas que se impartían en ella (o quizás la forma en la que se impartían) me generaban un gran rechazo y no me aplicaba lo suficiente como para ir aprobando. 

Así transcurrieron unos cuantos años (18 a 23) durante los que estuve trabajando a la vez que barajaba tentativas hacia diferentes “opciones de futuro”; ser ertzaina, ser bombero, mudarme al extranjero a buscar otro trabajo… pero ninguna de estas opciones me convencía. Durante ese tiempo, desarrollé una pasión por los hierros y el deporte de fuerza que a día de hoy sigue tan viva como hace ya más de 10 años. Pero el deporte por si sólo no me ayudaba a conseguir los objetivos que buscaba, así que empecé a devorar todo el contenido sobre nutrición y alimentación que podía conseguir en foros de internet y bibliotecas municipales, enamorándome en cuestión de meses de esta disciplina de la que tan poco había oído hablar.

Así pues, llegó un momento donde tenía que tomar una decisión; sigo dando vueltas como un pollo sin cabeza buscando un trabajo sin apenas formación o dedico los próximos años a formarme como es debido y así poder, en un futuro, trabajar de lo que realmente me gusta por el resto de mi vida. En mi mente la decisión era clara y cristalina como el agua de una playa del caribe. 

Empecé con el F.P. de técnico superior en Dietética que impartían en el instituto de formación profesional de la Cruz Roja en Bilbao y con la nota media que conseguí ahí, pude meterme directamente a la universidad sin ni siquiera tener que hacer selectividad. Así pues, con 24 años empezaba a estudiar la carrera de Grado en nutrición humana y dietética en la UPV de Vitoria, rodeado de chavales/as de 18 a 20 años.

Puedo decir sin temor a equivocarme que, pese a los viajes de ida y vuelta en bus (casi 3 horas todos los días), tener que trabajar a la vez para poder costeármelo, las interminables horas de estudio, tener que ponerme al día en asignaturas en las que mi nivel era pésimo (como química o estadística) y un largo etc, fueron 4 de los mejores años de mi vida, ya que por fin había encontrado algo que realmente me gustaba y se me daba bien.

Y desde que acabé la carrera no he dejado de formarme cada día, actualizando mis conocimientos para estar al día en una ciencia joven pero con mucho que aportar a la sociedad, para poder ofrecer el mejor tratamiento posible a los pacientes que ponen en mis manos su confianza y, aún más importante, su salud.

Si has llegado hasta aquí, te agradezco el tiempo que has dedicado a compartir mi experiencia y espero que conocerme más en profundidad te haya aportado ese “algo” que te motive a trabajar conmigo. 

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